Javier Urra,
Psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia
y Juzgados de Menores de Madrid.
Asesor de UNICEF.
Primer Defensor del Menor (1996-2001).

“Vivir conlleva cooperar, unirse, convivir, separarse. Sin creer que uno está en posesión de la verdad, buscando convencer sin imponer.

Los totalitarismos nacen en el ser humano, como el resentimiento y odio. Desde lo más racional, se es capaz de tiranizar, y desde lo más instintivo de humillar, de vejar, de herir.

Precisamos antídotos contra la epidemia del maltrato hacia uno mismo y hacia los demás.

Descubrimos la vacuna, consiste en estimular la sensibilidad ante las plantas, los animales, las personas. Conocer y ayudar a quienes están enfermos y sufren. En ponerse –de verdad- en el lugar del otro, en como siente, piensa, interpreta. Aprender a dialogar, debatir, discutir, sin acalorarse. En admitir frustraciones. Relativizar la trascendencia de las situaciones, en aceptar el no como respuesta. Reírse de uno mismo. Repudiar la violencia. En comprender que lo más importante no es lo que me pasa a mí. El entender que nada que tenga vida nos pertenece. Pensar de forma amplia. Aborrecer cualquier gesto agresivo. Manejarse en la duda. No sentirse demasiado importante. Saber estar en un segundo plano. Captar el maltrato (físico o psicológico) y rechazarlo públicamente. Arrancarse de raíz los incipientes y asfixiantes celos. Gozar con la libertad del otro. Asumir críticas. Desarrollar la compasión. Utilizar el humor como imán prosocial. Abolir la fuerza como recurso.

Y es que la contraposición de intereses ya sea por nuestro equipo deportivo, de la empresa o del compañero nos acarrea conflictos, como el armonizar los comportamientos de los propios familiares, o conducirnos con un vehículo, aparcar…. Todo es susceptible de convertirse en un conflicto, una bronca, un disgusto, un fracaso.

Nos cuesta entender al otro ¿nos interesa?

Nos enseñan a sobrevivir, a competir, a buscar el placer, pero adolecemos de instrumentos y posicionamientos mediadores.

Desde la más tierna infancia debe fomentarse el pensamiento alternativo, desarrollarse la inteligencia emocional, potenciar la reflexión, la capacidad para diferir gratificaciones, comprender que el mundo, los horarios, el resto de viandantes no están para servirnos, ni son ni serán como nos gustaría que fueran.”

Via: Educar es fácil

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