Un hombre repartía folletos críticos contra las obras de la M-30 en Madrid. Un transeúnte rechaza el folleto y le llama “rojo de mierda” mientras se aleja.”Dímelo a la cara”, replica el primero. El otro se da la vuelta y le abre la cabeza de un bastonazo. Tres puntos de sutura.

Los vecinos reivindicaban  también la retirada de las antenas de telefonía móvil de algunos edificios del barrio, el incremento de espacios y actividades para las personas discapacitadas físicas y psíquicas, y la conversión de la calle Ginzo de Limia, donde hay un colegio, en calle de preferencia peatonal, en lugar de en vía rápida, como planea el Ayuntamiento.

No me gusta nada todo lo que está pasando. Que esto me recuerda a

situaciones  vividas en otro sitio,  creo que no se exagera cuando se dice que esto es la antesala de un infierno pasado y “pseudo olvidado”. Me asusta que nadie mida las consecuencias de la manipulación de la verdad, con falsas verdades, medias mentiras y excusas acomodadas para desastabilizar el estado de derecho. Estan bordeando los límites de la democracia, abusando de libertades que no respetan. No me gusta nada…

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