superman.jpg

No solamente la “Barbie” que ha sido referente de la belleza y el espejo en el que muchas mujeres se han visto reflejadas, cayendo en graves trastornos físicos y psicológicos.
Pero con los hombres ha pasado tres cuartos de lo mismo. Si se ve como despacio, silenciosamente, durante casi 30 años, la transformación que han sufrido estos muñecos que representan a los “sueper-hombres” ha sido sorprendente.
Superman fue el primer superhéroe de la historia. Se concibió en 1938 entre las páginas de los comics, y su éxito fue tan grande que dio lugar a la creación de toda una serie de personajes sobrenaturales que luego integraron la llamada “Liga de la Justicia”.
El marketing no tardó en llevar a estos “superhéroes” a la televisión, al cine y por supuesto a las jugueterías.
La imágen de los antiguos muñecos se confeccionó de la manera más similar posible a lo que se representaba en sus valores y atributos reales de un ser humano normal. Los primeros ejemplos de los años 60 y 70 no tienen apenas músculos, pero su vestuario era el símbolo que los identificaba en sus capacidades extra-naturales para volar, levantar pesos imposibles, tener pensamientos telepáticos, estirarse más, correr velocísimamente, etc.
Se parecían más a un adulto con poderes especiales y no a los actuales que se tienen un físico de gimnasio extremo. Estos arquetipos modernos de hombres poderosos, musculosos, denotan la fuerza y el poder que necesitan para tener exito, para triunfar sobre los demás.
Y como le pasa a las adoratrices de Barbies con “anorexia”, a los adoratrices de superhéroes les afecta la “vigorexia” que es la obsesión por los músculos y el gimnasio. Un supuesto nuevo ideal de salud que se promueve desde todos los medios de comunicación.

Anuncios